domingo, 22 de agosto de 2010

John Ernest Williamson: "Cineasta de la profundidad"


John Ernest Williamson (1881-1966) fue un pionero de la fotografía submarina y estuvo activo en el cine por casi 50 años.

Su padre, Charles Williamson, de Norfolk, Virginia, fue un capitán de barco que había inventado un tipo de tubo, que pendiendo de un barco, especialmente equipado, facilitaba aire y comunicaciones a profundidades de unos 250 pies.

En 1912, Williamson pensó que la invención de su padre podría ser adaptada para la fotografía submarina. En 1913 probó tomando varias fotos con iluminación artificial en el fondo de la Bahía de Chesapeake, con excelentes resultados. Esto le animó a tratar con imágenes en movimiento. Para ello rediseño el invento de su padre, y puso al final del nuevo tubo un compartimiento esférico que tenia una proyección en forma de cono o bocina, y una ventana redonda de cinco pies de diámetro. Wlillianson llamó “Fotoesfera” al extraño artefacto. Para probar la eficacia de su invención, Willianson y su hermano George se establecieron por un tiempo en las Islas Bahamas, comprobando que en las aguas cristalinas del archipiélago la luz del sol penetraba hasta 150 pies en el mar, y que gracias a ello, era posible filmar a gran profundidad sin problemas. En marzo de 1914, cerca de Nassau, Williamson tomó con éxito las primeras películas submarinas en movimiento usando la “Fotoesfera”.

Su primer largometraje fue conocido inicialmente como la “Expedición Submarina Williamson”, pero definitivamente se le dio el ingenioso titulo de “Treinta leguas de Viaje Submarino”. Lanzada en 1914, la película mostraba como los bahameses dependían completamente de los ecosistemas del océano para sobrevivir. El nuevo equipo también hizo posible el rodaje del primer largometraje de ficción submarino, la versión de 1916 de “veinte mil leguas de viaje submarino”, historia tomada de la novela de Julio Verne. Ambas películas causaron sensación en Londres, Chicago y Nueva York Desde entonces, Williamson repartiría sus esfuerzos profesionales en filmar películas de ficción y documentales.

El estreno en Nueva York de “Treinta leguas de viaje submarino” fue organizada por el Museo Americano de Historia Natural en agosto de 1914. Varios años mas tarde, Williamson trabajo junto al Museo, cuando se comenzó a planificar un diorama de los arrecifes de coral. El cineasta, junto al curador especialista en invertebrados, Roy W. Miner, organizaron una expedición a la Isla Andros en Bahamas –donde se encuentra la tercera barrera coralina mas grande del mundo- con el objetivo de estudiar y recolectar especimenes. En 1924, el equipo especializado –“Fotoesfera” incluida- fue trasportado hasta el pequeño fondeadero de un cayo de archipiélago.

Desde alli, Williamson y el equipo de cientificos del museo, montaron un gran estudio, y con los equipos de buceo –Miller Dunn estilo #1- comenzaron a recolectar coral en gran escala. Se estima que levantaron del fondo del mar unas 40 toneladas de coral vivo, el cual era llevado a la playa para empacarlo en enormes cajas, y embarcarlos con destino al Museo. En total, fueron necesarias cinco expediciones, y un periodo de diez años para completar la recolección de información adicional necesaria para recrear la escena del arrecife en el Museo; proeza casi imposible de no ser por el aporte de las películas submarinas de Williamson.

En 1922, el inventor del teléfono, Alexander Gram. Bell, viajo a las Bahamas exclusivamente para visitar la “Fotoesfera de Williamson”. Entusiasmado descendió los 40 pies hasta la cámara de observación, donde pudo contemplar, a través del amplio vidrio de la ventana, la hermosura del arrecife de coral y sus peces. Al cabo de media hora, y ya en la superficie, el insigne inventor describió su experiencia en la cámara como “la mas maravillosa experiencia de mi vida”.

En 1927, Williamson se caso con Lilah Freeland (1894-1991). Los periódicos destacaron la luna de miel “submarina” de la pareja, y en 1929 causo sensación la imagen de su hija, Sylvia, “el pequeño capitán”, a quien en el documental su madre arrulla tranquilamente en el interior de la “fotoesfera”. En 1934 nació el segundo hijo de la pareja, Jans Annecke.

Como esposa de un explorador marino, Lilah se convirtió en su mas fiel colaboradora. Ella contribuyo enormemente al éxito de sus empresas y participo de los trabajos submarinos por unos 40 años. Siempre fue parte indispensable del equipo de investigación y exploración. En las películas de Williamson, Lilah, transmite la imagen de Madre y esposa devota, con un enorme espíritu pionero y emprendedor.

En 1929, Williamson dirigió la expedición del Museo de Historia Natural de Chicago, Illinois, durante la cual su equipo recolecto 25 toneladas de coral para la creación del diorama de arrecifes de coral, destinadas a una nueva sala de exhibición dedicada a los océanos. Esta hermosa exposición permanente puede apreciarse aun hoy en ese museo. En 1932, una nueva edición de su material filmico dio origen a un documental titulado “Bajo el mar con Williamson”, en el que se revela el uso científico de la“fotoesfera”, e incluye numerosas escenas junto a su familia. Esta película ha sido recientemente restaurada por la Biblioteca del Congreso.

En 1939, Williamson realizo una nueva expedición científica submarina, y la “fotoesfera” se convirtió curiosamente en la primera oficina de correos submarina del mundo. Con el nombre oficial de “Fondo del mar de Bahamas”, ofreció para el deleite de los amantes de los sellos, emisiones de estampillas con imágenes de los jardines submarinos. Gracias a estas emisiones postales, las imágenes que celebraban los descubrimientos del intrépido J.E. Williamson y su equipo, se encontraban ahora alrededor del mundo.

Durante los años de guerra, en la década de 1940, el Gobernador Real de las Bahamas, Su Alteza Real, duque de Winsdor, visito la “Fotoesfera” y disfruto de la paz del paisaje submarino; uno que evidentemente contrastaba con el convulso mundo exterior. Durante aquella época atroz, Williamson continuo dándole la bienvenida a todos los que visitaban la “Fotoesfera”, y mas aun, llevaba constantemente ese mundo a otros, por medio de la disertación de conferencias, y la exhibición de sus películas por todo el mundo.

Su vida y su trabajo fue destacado en numerosos libros y películas. Publico su autobiografía, “Veinte anos bajo el mar”, en 1936, y en 1938 fue coautor de “La niña de las profundidades”, inspirada en las aventuras submarinas de su hija Sylvia. En 1955, fue caracterizado en una popular serie de televisión, y en 1988, Nacional Geographic lo reconoció como pionero de la investigación y la fotografía submarina.

J.E. Williamson se mantuvo a la vanguardia de la exploración submarina a lo largo de toda su vida, dejando un incalculable legado. Gracias a su ingenio, determinación y arrojo, este incansable aventurero, aun inspira a la nueva generación de investigadores y amantes del mar”.

Tomado de; With Williamson Beneath the Sea

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